¿Capacitación? Mi proveedor hace todo. ¿Quién necesita la capacitación?

"Como Director de TIC frecuentemente estoy en situación de gastar un dinero que no es mío en una tecnología que no conozco" - anónimo.

Actualmente, hay dos modelos entre los que podemos escoger para seleccionar las tecnologías de información y comunicaciones (TIC) que usaremos en nuestra organización: el modelo autogestionado y el modelo de servicios administrados. Con el modelo de servicios administrados parecería que ya no es tan importante la capacitación (formación). ¿Será cierto?



El modelo autogestionado es lo que hemos venido haciendo tradicionalmente. Consiste en seleccionar una tecnología y un proveedor que la instale para posteriormente aprender a usarla y administrarla nosotros mismos. Entre los detractores de este modelo se encuentran los que prefieren ver a una organización concentrándose en su "foco de negocio" (core business) y no tener que dispersarse adquiriendo conocimientos de TIC altamente especializados. La curva de aprendizaje de la tecnología es un reto a vencer. Otra desventaja de este modelo lo constituyen los costos ocultos del aprendizaje y experimentación con la tecnología (por ejemplo: ¿cuánto tiempo te tardas en poner a punto un sistema o una plataforma? ¿cuánto te cuestan tus errores al hacerlo?)

El modelo de servicios administrados aparentemente elimina los inconvenientes del modelo autogestionado porque involucra a un proveedor de servicios que supuestamente tiene expertos en el tema, de manera que dicho proveedor se encarga de hacerlo todo por nosotros: evaluar tecnologías, instalarlas, configurarlas y administrarlas, dejándonos en libertad de operarlas (por ejemplo: solo preocupándonos por dar de alta y baja usuarios del servicio), todo a cambio de una renta mensual fija. Entre las desventajas de este modelo, se encuentran los plazos forzosos de contratación así como el costo total a lo largo de dicho periodo, el cual puede superar ampliamente el mero costo de la tecnología, ya que dicho precio tiene que incluir forzosamente el costo de administración de la tecnología.

Cada vez es más amplia la oferta de servicios administrados, y aparecen nuevas plataformas tecnológicas que se pueden contratar bajo esta modalidad, por ejemplo telefonía IP, redes inalámbricas, redes LAN, mantenimiento de PC's, datacenter, etc. Parecería que el modelo de auto-gestión está destinado a desaparecer excepto en los casos en donde la seguridad y el control de la tecnología son críticos para la organización. El cómputo en la nube, por ejemplo, es otra modalidad de los servicios administrados (aplicaciones administradas) en donde dejamos de instalar las aplicaciones en nuestros servidores, para confiar en el datacenter de un proveedor en algún remoto lugar del planeta.

Es muy posible que esta tendencia se mantenga, si a la larga esto significa mayor disponibilidad de la tecnología, protección contra obsolescencia, puesta a punto inmediata y pago a la medida (pagas sólo lo que uses).

Sin embargo, el modelo de servicios administrados tiene un costo oculto que podría llegar a ser inconmensurable: el costo de la dependencia tecnológica.

Veámoslo de esta manera: ¿confiarías a ciegas en cualquier proveedor de servicios? ¿Cómo sabes que la tecnología que estás recibiendo es la mejor? ¿Cómo sabes que es la más moderna? ¿Cómo sabes que es segura? En suma: ¿cómo sabes que tu proveedor está haciendo lo mejor para tu organización?

Si desconoces la tecnología, tendrás que confiar en lo que diga tu proveedor. Y no siempre es fácil comparar proveedores, especialmente cuando la tecnología es compleja y los costos son elevados.

¿Cuál es tu mejor garantía de poder tomar las decisiones correctas? ¡La capacitación!

Esto no es una descalificación del modelo de servicios administrados porque incluso si tú o tu personal no se va a  encargar de instalar o administrar la tecnología, el conocimiento de la misma es necesario para saber qué debes exigirle a tus proveedores.

Desarrollar una estrategia tecnológica, alinear la tecnología con el negocio, soportar los procesos con tecnología se hacen mejor cuando sabes lo que puedes esperar de las TIC. 

Desde otro punto de vista, la capacitación representa crecimiento profesional y la satisfacción de poder vencer retos complejos para tu personal, lo que a su vez desarrolla su lealtad y permanencia en la organización. Menos rotación de personal a su vez significa mayor estabilidad en los servicios informáticos.

Y por último, las TIC evolucionan tan rápidamente, que la capacitación continua puede ser la única manera de mantener tu valor profesional ante tu organización y por supuesto ¡mantener tu empleo!

¿Estás seguro de no necesitar más capacitación?